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Gloriana y diez guerreras

Ahora tan solo necesitan unos pequeños ajustes: jugar más al pie, menos al pelotazo, tocar y tocar, evitar el choque, dársela a Gloriana para que haga de las suyas, sin olvidar que la fuerza es el equipo.

No son las más altas, tampoco las más fuertes, ni las más técnicas, ni las más experimentadas. Tienen, eso sí, el corazón más grande del Mundial. Ya está comprado.

Ahora tan solo necesitan unos pequeños ajustes: jugar más al pie, menos al pelotazo, tocar y tocar, evitar el choque, dársela a Gloriana para que haga de las suyas, sin olvidar que la fuerza es el equipo.

Esa “machita”, de talentoso juego, debe ser tan solo la distracción, la varita del mago que se agita captando las miradas del público, mientras el truco -la jugada de equipo- se gesta por otro lado.

Esa chiquilla nos ilusiona. Nos dan ganas de verla en el extranjero, pero no olvidamos a sus compañeras, dispuestas a partirse el alma. Ya se ganaron a la gente (que nadie las abandone). Ahora deben aprender de lo vivido, hacer ajustes y salir mañana por más.


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